EL PENSAMIENTO DE LA EDITORIAL...
ES MOMENTO DE I
ILUSIONARNOS
Por: MSc. Luis Roberto Orozco
Magister en Dirección y producción de e-Learning, Licenciado en Pedagogía, coordinador página web idesxela.com,
Diplomado Resonancia Magnética, Universidad Pontificia Católica de Chile, Docente Universitario.
La ilusión es esa chispa que enciende el deseo de descubrir, de comprender, de avanzar. No se trata de una fantasía vacía ni de un simple entusiasmo momentáneo. Es una energía real, constante, que acompaña a quienes entienden que aprender no es una obligación, sino un privilegio. Vivimos tiempos en los que el conocimiento está al alcance de un clic, pero no por eso pierde valor; al contrario, se transforma, se enriquece, y, sobre todo, se multiplica cuando lo compartimos.
Aprender es un acto de humildad. Implica reconocer que no lo sabemos todo, que siempre hay algo nuevo que explorar. Es un ejercicio diario que va más allá del aula, del libro o del examen. Aprendemos cuando escuchamos, cuando observamos, cuando cometemos errores y, sobre todo, cuando nos atrevemos a preguntar. Pero aprender solo para uno mismo es como tener una linterna encendida y mantenerla guardada en el bolsillo: útil, sí, pero limitada.
La verdadera magia del aprendizaje ocurre cuando decidimos compartir lo aprendido. Enseñar, contar, explicar, exponer, mostrar a otros lo que hemos descubierto es una forma de transformar nuestro entorno. Cada vez que transmitimos un nuevo conocimiento, sembramos una semilla que puede germinar en la mente de alguien más. Y ahí es donde la ilusión se multiplica.
En un mundo saturado de información, necesitamos más personas con ilusión por aprender, pero aún más, con ilusión por enseñar, por mostrar el camino, por abrir puertas a través del conocimiento. No se trata de ser expertos ni de tener todas las respuestas. Se trata de tener la valentía de decir: "Esto lo aprendí, esto me ayudó, esto te lo quiero contar".
La ilusión de aprender debe ir acompañada de la generosidad de compartir. Porque todo conocimiento que se guarda se estanca, pero el que se transmite, crece.
Que cada día sea una nueva oportunidad para aprender con ilusión, y que esa ilusión nos lleve, inevitablemente, a compartir lo aprendido con quienes nos rodean.
